Vivienda en Ruzafa

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La vivienda reformada se encuentra situada en el céntrico barrio de Ruzafa, València. El barrio de Ruzafa es conocido por el estilo modernista de sus edificios y el urbanismo de ensanche. Sus viviendas, construidas con las premisas que caracterizaban a la arquitectura de principios del s. XX, suelen contar con techos altos, grandes aberturas y pavimentos coloridos.

La pareja propietaria del inmueble, por suerte, tenía especial interés en mostrar parte de la arquitectura original. Arquitectura original que a lo largo de los años ha sido desdibujada tras sucesivas reformas. Así que estábamos ante un proyecto donde la clave era tratar de forma cuidadosa parte de los elementos arquitectónicos que se encontraban en ella; elementos tales como sus pavimentos hidráulicos, sus puertas balconeras y sus techos amablemente altos. Implementando además así una de las medidas básicas de la arquitectura sostenible, la reutilización de materiales.

Sin embargo, el inmueble era alargado y excesivamente compartimentado, por lo que a sus estancias interiores no llegaba prácticamente luz natural. Había entonces que encontrar una solución en la distribución, que permitiese introducir la luz de forma generosa en todos sus espacios.

Decidimos pasar por tanto las estancias de descanso al patio trasero de la casa. El cual vuelca sobre un grandísimo patio de manzana libre del bullicio de la calle. Y trasladamos el espacio del salón y la cocina a la parte delantera de la vivienda, lugar más apropiado para una vida diurna. Relacionándolo así con la entrada a la casa y con los balcones situados sobre la fachada que asoma a la calle. En el espacio de bisagra entre la zona diurna y la nocturna, situamos los baños y las instalaciones. Operación que nos ayudará a separar las dos zonas.

Esta nueva disposición de las estancias nos permite orientar el espacio diurno hacia el suroeste, una orientación mucho más adecuada para esta función. De esta manera permitimos que los rayos de sol, en los meses más invernales, inunden el salón y lleguen casi hasta la cocina. Y sin olvidarnos de la ventilación, enmarcamos el pasillo entre una de las ventanas delanteras y otra de las traseras. Propiciando la ventilación cruzada. Buscando de esta manera un diseño arquitectónico cuidadoso con el confort térmico.

La elección de colores suaves en la materialidad, como las tonalidades de la caravista o la madera, buscan enfatizar y revalorizar el suelo como protagonista. Haciendo pequeñas reparaciones en el pavimento con un microcemento que pasa, por su tonalidad, fácilmente desapercibido.

Fotografía: Germán Cabo